"Incluso un Palacio Puede Ser una Prisión"

"¿Qué niña no desearía ser una princesa?"... "Incluso un palacio puede ser una prisión"...

Con estas líneas (entre otras) comienza la película The Young Victoria (La Reina Joven, en español), que narra la historia, desde una perspectiva romántica de los primeros años de la Reina Victoria de Inglaterra.

Apartando la película (que me gustó mucho BTW), me hizo mucho sentido la frase en relación a un tema profundo que suelo tocar en algunas de mis consultas y entrenamientos: Nuestra Prisión Interna.

Cuando hablo de prisión interna, me refiero a aquel lugar en nuestra mente que formamos a base de miedos, dudas y confusión. Probablemente lo asociemos con algo sombrío y hostil, lo cual sería muy fácil de identificar y trabajar.

El problema comienza cuando nuestra prisión interna se compone de esos elementos, pero creemos que la realidad se resume a ellos. Es entonces cuando "la decoramos", convertimos los obstáculos y saboteadores en metas y objetivos, y posteriormente eso se convierte en nuestra zona de confort, o sea nuestro palacio exclusivo de ilusiones infantiles. Un mundo de expectativas, aparentemente lindo, donde vamos conquistando (o envidiando) todo aquello que soñamos desde la infancia, la adolescencia e incluso la etapa adulta, pero en el que no nos permitimos ser nosotr@s mism@s. De hecho, probablemente no sepamos ni si quiera quiénes somos realmente, qué queremos y qué necesitamos en realidad (no lo que nos enseñaron a querer y necesitar).

Dejarnos llevar por lo que los otros digan o puedan pensar, hacer lo que la sociedad espera que hagamos, llevar la contraria sin un propósito, carecer de aspiraciones o vivir con base en ambiciones egoístas sin pensar en los demás, son algunas de las consecuencias de habitar permanentemente en esta cárcel interna, de la cual tenemos la llave, que es la conciencia, pero no sabemos utilizarla... Es decir, estamos dormidos o inertes.

Temas como el deber ser, el deber hacer, las expectativas, los condicionamientos, patrones, heridas del alma... Van construyendo un castillo de naipes sin darnos cuenta, que progresivamente o de un solo golpe comenzará a derrumbarse para dejarnos sin piso y ser capaces de atrevernos a ver nuestra realidad: nuestra zona de confort es en realidad la cárcel de nuestra esencia.

Podemos escoger abrir la puerta hacia la conciencia y vivir un despertar progresivo, o esperar que la conciencia nos haga un llamado de atención y despertar de golpe, si es que lo hace, porque a veces la inercia es tan fuerte, que aceptamos vivir así, conformados... Porque fue lo que aprendimos, o es lo que conocemos.

¿Cuáles son los primeros pasos para abrir la puerta de la prisión interna ?

1. Saber lo que queremos y necesitamos realmente (en esencia)

2. Conocer nuestro sueño

3. Conectar con nuestro propósito

4. Aceptar nuestros autosaboteadores

5. Disolver los obstáculos que hemos manifestado

6. Encontrar nuestro lugar de poder interno

7. Asumir nuestra misión

8. Encontrar el camino para ponernos en marcha hacia un cambio de destino...

Estos 8 pasos los podemos trabajar juntos en mi consultoría Enlaces de Apertura...

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Para lograr una cierta estabilidad mental meditativa, existen seis condiciones básicas: estar en un lugar adecuado; tener pocos deseos; estar satisfechos; tener una conducta ética; abandonar las vanidades; y abandonar los conceptos erróneos de la realidad. - Atisha

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