La Fuerza de Venus

Actualmente, siendo mujeres tenemos la oportunidad de llevar adelante nuestros sueños y transformalos en proyectos realizables. Podemos equilibrar nuestro tiempo personal, familiar y profesional y nos exigimos ejercer nuestros roles en excelencia para hacer valer nuestro derecho...

Cuántas veces ya escuhé (y me escuché) repetir: Las mujeres somos capaces de hacer muchas cosas al mismo tiempo... Lo decimos orgullosas, nos comparamos con los hombres, incluso disminuyéndolos solo porque ellos son capaces de poner su completa atención en una actividad. ¿Cuándo eso se convirtió en una desventaja?

Entramos en una rutina desmedida del quehacer y nos olvidamos del vivir con presencia. Nos desconectamos de nuestras emociones puras como la alegría, la tristeza, la sensualidad, la rabia o la ternura, y vivimos luchando con emociones compuestas que nuestros cuerpos no son capaces de asimilar como el estrés, la ansiedad, la frustración o la depresión.

Estamos sobre cargadas. Nuestro arquetipo lunar nos pone en contacto con nuestras necesidades, que tenemos el deber de cumplir. Nuestro arquetipo de guerreras quiere que seamos autosuficientes, aunque tengamos que pasar por encima de quien sea o lo que sea, haciéndonos competitivas... ¿Y qué pasa con nuestro arquetipo de Venus? Esa amante que solo quiere vivir el placer de vivir. Disfrutar de la apertura de los sentidos solo para estar lista para recibir lo que la vida tiene para entregar... Porque ella se siente merecedora.

Estas tres energías son indispensables para balancear nuestro triángulo arquetípico femenino, siempre que estén equilibradas, nos apoyarán a sentirnos capaces, plenas y autónomas:

- Arquetipo de la Luna: se asocia a las necesidades y a la seguridad. Necesitamos un estímulo externo de reconocimiento para sentirnos capaces.

- Arquetipo de Venus: se asocia al deseo y al placer. Disfruta de sus sentidos y de compartir.

- Arquetipo de la Guerrera: se asocia con el logro y el sentirse competente. Quiere luchar o ganar.

Actualmente la mujer entró en una fase más enfocada en la necesidad y en la lucha; nuestras heridas están resentidas y el deseo ha quedado un poco de lado debido a la rutina y a la aspiración de asumir en excelencia todos nuestros roles... Nos hacemos fuertes, competentes, pero si se nos va la mano, nos endurecemos.

El deseo es la fuerza que nos balancea, nos recuerda que existe un corazón amante, que la energía femenina es circular y que la armonía existe siempre que dejemos fluir todas nuestras fuerzas internas. Es el deseo lo que nos hace sentir merecedoras y atractivas. En otras palabras, magnéticas. Entonces, le damos valor a nuestros esfuerzos. Sacamos nuestra fuerza adelante para entrar en acción, y nos permitimos descansar y traer a nuestras vidas eso que anhelamos, pues sabemos que estamos listas para disfrutarlo. Es decir, nos hacemos receptivas.

(Si pienso en una mujer con estas tres fuerzas en equilibrio, recuerdo a Julliette Binoche en el papel de Vianne Roccher en la película Chocolat... Si no la han visto, es un "must").

La guerrera necesita descansar para recuperarse. Y la luna necesita una dosis de autoconfianza para sentirse segura también. La Venus es la que nos baña con su polvo de estrellas y nos sentimos divinas. El proceso de autocuidado desenvuelve una mujer más plena, y por lo tanto más magnética. El deseo nos conecta con aquello que nos da placer...

Y les hablaba en otro post sobre algunas formas para conectarnos con el placer, pero más allá de eso, podemos aprender a abordar los principios femeninos con una dosis de la energía de Venus, abrir nuestros sentidos y decir sí a la vida con exhuberancia y voluptuosidad (no se lo tomen tan literal, más que al físico me refiero a la actitud con la que vivimos nuestras experiencias).

Dentro de Kai Woman, la escuela donde me desempeño como instructora y entrenadora y donde, además, crece mi hermandad y mi círculo de apoyo, aprendemos y practicamos los principios femeninos: Aquí se los presento desde la visión de Venus:

1. Principio de la Aceptación: de tu cuerpo físico, de tus aptitudes, de las vueltas que da la vida dándonos la oportunidad de transformarnos a través de las experiencias y las relaciones. Después de cada vivencia la venus se nutre con una nueva mujer: la amiga, la madre, la amante, la aliada... Así puede ver el mundo renaciendo como la primavera, después de cada ciclo.

2. Principio de la Honestidad: ser claras, transparentes y compasivas. Nos ponemos en nuestros zapatos y en los zapatos del otro. Respetamos las palabras y los silencios, que son igualmente claros. Y nos permitimos ser apoyadas y apoyar, porque sabemos que podemos solas, pero es mucho más rico acompañadas.

3. Principio de la Belleza: reconocer, con sabiduría, la belleza en las personas y las cosas. La Venus no se compara ni compite, porque tiene consciencia del principio universal de la abundancia. Hay disponible de todo para todos, siempre que estemos dispuestos para recibir y a compartir. A entregar lo más bello que tenemos para dar.

4. Principio de la Meditación: vivir con presencia y sentirnos únicas. Apreciar cada momento y contemplar nuestra transformación. Abrir nuestros sentidos y fundirnos para disfrutar de esta vida preciosa.

Más disfrute y menos resistencias...

Love,

Yaramtia

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