La Autoestima es la Primera Relación

¿Sabías que toda intención de relacionarnos surge de una carencia?

Cuando sentimos el llamado de “tener una pareja” es porque sentimos que algo falta internamente y necesitamos de otra persona que nos proporcione eso que no conseguimos adentro de nosotros. En numerosas ocasiones, eso genera una dinámica de dependencia, pues para abastecer eso que “no tenemos”, creemos que la única solución es “tener” una pareja.

Si han prestado atención a este texto, se darán cuenta que he destacado la palabra “tener” ¿Por qué? Toda relación tóxica comienza con el verbo: “tener”. Es un verbo que indica la posesión del otro, y que genera la idea de que si esa persona no está conmigo, entonces estaré insatisfech@, seré infeliz y desdichado. De esta idea surgen los celos, la rivalidad, el miedo al abandono, la comparación, la obsesión, el apego, la dependencia y pare usted de contar.

¿Alguna vez te has sentido así o yo soy la única que ha tenido alguna vez (la verdad varias) relaciones codependientes?

Es cierto que toda relación surge del deseo de traer a nuestras vidas algo que nos falta. Pero es nuestra responsabilidad, si es que queremos vivir relaciones armónicas, trabajar conscientemente con nosotros mismos, para que este sentimiento de insatisfacción se transforme en una intención de relacionarnos por la razón correcta... Es decir, la intención de “estar en una relación” y de “ser pareja” para compartir mutuamente... y no la avidez de “tener a alguien” como si se tratara de la barajita del álbum queremos llenar a toda costa.

Para poder “estar en pareja” la primera prioridad radica en fortalecer nuestra Autoestima.

Y es que para poder compartir mi vida con alguien, de una forma saludable, necesito saber qué necesito, ser capaz de autoabastecerme, conocer mis limitaciones y reconocer que son mías... El otro no tiene la culpa de mis falencias. Solo entonces, iremos a el encuentro de una relación con madurez, conscientes de nuestra responsabilidad y con el arte del intercambio como dinámica principal: “comparto contigo lo que tengo en en abundancia, porque compartes conmigo lo que tienes en abundancia”.

Ojo: ojalá que lo que tengas en abundancia no sean solo tus heridas...

Aunque es importante ser conscientes de ellas, de nada nos sirve “saber” si no iniciamos un proceso de transformación que nos permita sanar progresivamente, para poder compartir un contexto saludable, y sentirnos merecedores de que el otro comparta un contexto saludable, también.

A través del autoestima podemos generar un contexto en el que disfrutamos de nosotros, porque nos tratamos con amor y cuidado. Sabemos atender lo que necesitamos, comunicarnos desde la responsabilidad. Somos conscientes de nuestra luz y nuestra sombra, y eso nos permite ver al otro con objetividad. Nos sentimos plenos de “ser”, con todos nuestros matices. “Estamos” para nosotros, y entonces podemos “estar” con la otra persona.

Cuando no nos sentimos de esa forma, probablemente busquemos relaciones que nos muestren que hay algo que no está bien adentro de nosotros, y solo canalizaremos la energía arquetípica de Golum (my preciooouuussss) y el Anillo , es decir, la energía arquetípica de la Codependencia.

Amarnos, significa ser capaces de ir a buscar lo que queremos, no porque “nos falta algo” y sí porque tenemos la confianza de que “merecemos eso” en nuestra vida. Y para sentirnos merecedores, es indispensable conocer nuestras limitaciones, ser conscientes de nuestras debilidades, pero también de nuestras fortalezas, de los patrones que hemos construido a lo largo del tiempo para protegernos, y de los tesoros que hemos guardado tanto tiempo para compartirlos con alguien que los merezca... que Nos merezca.

La Autoestima es la Primera Relación, porque solo “estando” para nosotros, aprenderemos a “estar” en pareja.

Love,

Y.

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