Cómo obtener validación sin caer en la codependencia

La Validación es una necesidad afectiva natural en las personas. Somos seres relacionales, y requerimos generar cierta identificación con el entorno, para corroborar que nuestros cuestionamientos, comportamientos y experiencias son "adecuadas a lo que queremos transmitir", por así decirlo.


Buscar validación no es descabellado, lo que no está bien es forzar una adaptación constante para satisfacer el entorno en el que buscas esa validación. Tipo, dejar de ser quien eres para sentir que eres válid@.


Te cuento de qué forma puedes nutrir sanamente esta necesidad, sin perder tu autenticidad o sentirte mal por hacerlo:



 

1. Establece criterios de auto evaluación

La primera práctica saludable para validar nuestras acciones / sentimientos / pensamientos es establecer ciertos criterios que nos apoyen a evaluar la forma en la que estamos aprovechando o no las oportunidades que nos da la vida.

No se trata de auto juzgarte o exigirte en función de ideales adoptados del entorno, sino de encontrar lo que hace sentido para ti en este momento; así como: prioridades, aspectos de valor, principios.


Por ejemplo: si en este momento de tu vida es muy importante el valor del respeto, tu autoevaluación tomará en cuenta qué tan respetuos@ fuiste durante una determinada situación / día, y qué tanto supiste establecer límites sanos para darte a respetar.


2. Cuida tu narrativa (sobre todo el diálogo que estableces contigo)

Habrá momentos en que nos sentiremos muy a gusto con cómo estamos viviendo la vida y habrá otros en los que no nos sintamos tan cómodos. En indispensable tener claridad de nuestras fortalezas, ya que aunque existan falencias que podemos ver y trabajar, nuestras fortalezas continuarán brillando.


Esto te permitirá decirte algo como:

"Has dado lo mejor de ti en esta situación. La dedicación que has puesto es invaluable y muestra de tu determinación"


O algo como:


"Si bien el día no ha salido como lo esperaba, puedo permitirme descansar y relajarme, merezco bienestar independientemente de que los resultados sean diferentes a mi deseo".


En lugar de:

"El día fue terrible, fui una estúpida al no darme cuenta de ese error".


Sé amable contigo, incluso en los aspectos que quieres rectificar. Eres válid@ en cualquier situación y mereces buen trato y respeto siempre.


2. Pide feedback

En lugar de intentar adivinar cómo se sintió el otro con tu comentario o si a alguien le ha gustado la presentación que has hecho, pide una retroalimentación puntual de lo que estás buscando validar.


Enfócate en recibir comentarios sobre aspectos positivos y a mejorar en relación a algún aspecto en específico (por ejemplo: asertividad en la comunicación, un look que recién estás experimentando, desempeño en algún proyecto laboral).


Recuerda que al validar estamos corroborando si la intención que tuve fue recibida de esa u otra forma por el entorno. Siempre podemos hacer ajustes para ser más coherentes con lo que queremos transmitir, pero no tenemos que cambios para los que no estemos preparados o que no hagan sentido con nuestros valores.



3. Aprende de tus errores

Equivocarnos es parte de la experiencia de vida; significa que hemos probado alguna posibilidad que no nos ha funcionado. Los errores nos apoyan a rectificar, ser humildes, activar la curiosidad y la capacidad de explorar otros caminos.


Se vale sentirnos mal cuando nos equivocamos, pero recuerda que no eres lo que sientes, ni lo que haces.


Puedes reconocer tu valor y confiar en que eres suficiente, aunque, en oportunidades, te equivoques.


4. Acepta esto: no le vas a gustar a todo el mundo, y eso no significa que seas "poco" o "menos"...

Cada persona es libre de ser quien es, aunque no le aplaudan por ello.


Mi maestro dice que el acto de valentía más grande que existe, es atrevernos a ser quien somos. Ser auténticos es un derecho inherente, y el otro tiene todo el derecho de gustar de nosotr@s o no; eso sí: que le gustes o no a alguien, no define tu valor.


Lo más importante aquí es aprender a aceptarte con todos tus matices. Habrán aspectos que te encanten más que otros sobre ti mism@, pero incluso con aquellos detalles de los cuales no eres tu propio fan, mereces dejarte ser vist@, y trabajar en aquellas debilidades que puedes reconocer gracias a que no te escondes.


5. Recuerda que eres suficiente por el simple hecho de existir

La naturaleza es la maestra por excelencia. En ella podemos percibir la potencia de cada ser manifestando su esencia.


Por ejemplo: el sol no busca ser otra cosa, brilla y realiza su propósito. La montaña es testigo de nuestra historia y se levanta para ser refugio de la nieve, de los animales, de diversos minerales y hasta mirador para que podamos contemplar el mundo desde otra perspectiva.


Conecta con quien eres, sé leal a tu verdad, sabiendo que tu forma de pensar puede cambiar, que así como es válido acertar, también puedes errar... Y es esa experiencia, lo que te irá apoyando a darte cuenta que en la medida en que eres genuin@, las puertas que son para ti, se abren de par en par para que puedas expresar quien eres con todo tu ser.


Como decía Frida Kahlo: donde no puedas amar, no te demores.


Así que ten en cuenta esto: eres válido y mereces ser quien eres aunque a veces te equivoques o sientas inseguridad. Tu existencia no es casualidad. Independientemente de lo que hagas, eres suficiente por el simple hecho de existir.


¿Te ha gustado este abordaje? Compártelo con es@s amig@s que necesitan una dosis de seguridad y confianza en sí mismos, por el simple hecho de existir.


En el podcast versión pocket, tienes un episodio relacionado con la Auto Represión vs Merecimiento. Te lo recomiendo mucho para que sigas profundizando en tu Desarrollo Personal Honesto.


Si quieres hacer más sinapsis de tus vivencias, a través de las mías, y abrir tu mente con el abordaje disruptivo que hago sobre temas de Autoconocimiento y Espiritualidad, mediante historias reales y reflexiones íntimas, suscríbete al newsletter gratis.


Love, Y.

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